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El gobierno debe ser limitado cuanto antes

junio 13, 2018

Daniel-LahoudDaniel Lahoud.- Un país está conformado por personas y son ellas quienes deciden elegir y tener un gobierno. La teoría política más simple dice que el Estado es la reunión de una población, un gobierno y un territorio, si falta alguno de los elementos ya eso no es un Estado, sino una Nación. Bueno, Venezuela tiene un Estado que es la suma de esos elementos, aunque sus componentes no conviven en armonía.

Mi preocupación al realizar este artículo es la condición muy venezolana de rendirse ante el Gobierno y denominarlo Estado. En eso involucro a casi toda la intelectualidad venezolana debido a que siempre andan a la caza de un mecenas que los apoye, y quién mejor que el gobierno. Por eso los intelectuales siempre han jugado un flaco servicio a los venezolanos a favor de sus intereses y en apoyo de los políticos y militares que han gobernado, y gobiernan nuestro país.

Los intelectuales le han brindado a los gobernantes la cama de que el Estado debe ser el propietario de las riquezas del subsuelo. Además, le han hecho creer al gobierno que es adjudicatario de la sabiduría para distribuir una riqueza que no existe, cuando en la realidad, lo único que hacen es destruirla, e impedir que se forme más riqueza. Lo que al final ha obrado el escenario de las miserias venezolanas del presente.

Me preocupa, porque además, en la eventualidad de que haya un cambio de gobierno, eso puede significar la llegada al poder de personas que no tienen bien claro de qué se trata esto y cómo llegamos hasta aquí. Por eso voy a atreverme a mostrar toda la calenda de errores que se cometieron y que pueden seguirse sustentando en la mitología política.

Mito 1. El gobierno es el propietario de las riquezas del subsuelo

Este mito lo crearon los intelectuales que rodeaban a Guzmán Blanco. Luego fue ratificado por los gomecistas y por el primer gobierno adeco del trienio.

Es totalmente falso. El Rey no era el propietario del subsuelo. En primer lugar el concepto de subsuelo es de finales del siglo XIX y desde ahí. Sin embargo, las minas en la Colonia tenían un propietario que era tal cosa porque el Rey de España le otorgó ese derecho, y él lo usufructuaba y podía dejarlo como herencia  a quienes le sucedían. De hecho, los Bolívar fueron propietarios de la mina de Aroa por el matrimonio de uno de los hijos de Simón de Bolívar el viejo, con la dueña de la mina que era María Marín de Aristeguieta, esta propiedad se mantuvo en manos de los Bolívar hasta el siglo XIX, después de la independencia y fue vendida por María Antonia (la hermana mayor de Simón) a unos británicos a inicios de la República (1836). Pregunto ¿si la mina era del Rey porqué la usufructuaron, heredaron y además la vendieron los Bolívar? ¿si la República heredó de la monarquía el derecho sobre las minas cómo la pudo vender María Antonia Bolívar? ¿cómo pudo vendérsela a unos británicos? La respuesta a esas preguntas acaba con ese falso mito que ha hecho que el gobierno dilapide la riqueza de todos los venezolanos impunemente. Después de todo, ningún gobierno ha sabido manejar esa riqueza y no existe gobierno que sepa hacerlo.

Mito 2. El gobierno es quien más justamente puede distribuir la riqueza

Este mito también se genera junto con el anterior y, al igual que ese, es falso. Cuando Venezuela descubrió su riqueza petrolera a inicios del siglo XX, esta fue explotada por las empresas trasnacionales y Venezuela se convirtió en un país con todas las de la ley. Antes de eso, la población moría de mengua y enfermedades, el gobierno era (ustedes me dirán que no ha dejado de serlo y estoy de acuerdo) una sarta de bandidos que asaltaban el poder y se enriquecían impunemente, mientras hacían con la riqueza que obtenían lo que les daba mayor beneficio personal. El territorio era baldío y su gobierno era incapaz de preservarlo, por lo que se perdían tierras, y la anarquía gobernaba en el país. El petróleo hizo que la población creciera, que fuese más sana y que incluso se elevara la esperanza de vida, que se educara y que tuviese propiedades. Por tanto el elemento más importante del Estado que es la población mejoró gracias al petróleo. No podemos afirmar lo mismo del gobierno, porque como vemos no supo cumplir con sus verdaderas responsabilidades (cuidar la vida de sus ciudadanos y preservar el orden en el territorio). ¿Por qué? Precisamente porque realiza labores que no son de gobierno, ningún gobierno es propietario de empresas y administra o gestiona la riqueza de un país. Cuando las trasnacionales manejaban el negocio petrolero, la riqueza permeó mucho más entre los venezolanos y éramos más ricos que cuando el gobierno nacionalizó la industria petrolera y comenzó a manejar todas las áreas de ese negocio, pues abandonó su verdadera función en la sociedad. Entonces, la manera de acabar con los perjuicios que ocasiona este mito es la misma que el anterior, el gobierno debe focalizarse en problemas de gobierno y dejar la producción y la distribución a quienes de verdad tienen esa responsabilidad que son los empresarios del sector privado.

Mito 3. El gobierno distribuye la riqueza por intermedio de los impuestos y el gasto fiscal

Este es quizá el más perjudicial de todos los mitos, pero no deja de relacionarse con los anteriores. Cuando nuestro gobierno era pequeño, es decir antes de 1974, cumplía medianamente con preservar la seguridad y la propiedad de las personas, y, aunque era de derecho el propietario del subsuelo, no ejercía como productor y no añadía tantas distorsiones como lo hace hoy. No hay manera de crear riqueza cobrando impuestos, ese es un mito nefasto, por eso el gasto fiscal es eso, “gasto“ y nadie gastando procura la riqueza de nadie. Los gobiernos que cobran pocos impuestos son los que procuran el bienestar de sus países y provocan el crecimiento económico. Por eso, hay que cuidarse de quienes hoy pregonan: “el gobierno debe reducir el déficit fiscal y hacer políticas de estímulo para que se recupere la economía.” Quien dice eso no está diciendo más que la misma oferta por la que la democracia llevó a la población al suicidio de abrazarse a un militar fracasado y este militar fracasado llevó a la población a votar por un incapaz técnico y no lo voy a negar, el pueblo puede suicidarse escogiendo un político mal asesorado como son casi todos. El gobierno no debe reducir el déficit fiscal, debe reducir el gasto público. Hay que ser específico porque reducir el déficit puede ser elevando los impuestos y aquí hay más de uno buscando eso. En Venezuela la participación del gobierno en el PIB es demasiado grande, por lo que hay que reducirla y no se pueden elevar los impuestos porque eso reduciría la capacidad de compra de la población y la capacidad de invertir de las empresas. Hay que bajar los impuestos urgentemente, porque los venezolanos pagan demasiados impuestos para ser un país subdesarrollado y tenemos un gobierno demasiado grande para ser un país de bajo desarrollo.

En la afirmación que es común a este problema se establece que el gobierno debe estimular la economía para que se recupere y nada más falso. Los empresarios no necesitan más estímulo que el mismo afán de lucro y si un gobierno se compromete a cobrar pocos impuestos eso es un estímulo tan fuerte que atrae muchos inversionistas. Cuando este gobierno estimula, lo que significa es otorgar subsidios, otorgar licencias monopólisticas y otorgar beneficios que hacen que la democracia pierda sentido. Ningún gobierno debe beneficiar a un sujeto más que a otro. Al final eso trae a inversionistas que no necesitamos para la recuperación, es decir, no empresarios sino filibusteros o gandules. El gobierno debe tratar por todos los medios de no intervenir en la generación y consecuente distribución de la riqueza. Eso significa que debe cobrar la menor cantidad de impuestos posible, y no facilitarle la vida a nadie. La intervención del gobierno se debería limitar a  proteger la propiedad de quienes la tienen y velar por la vida de los que trabajan, invierten y subsisten. Los estímulos abundaron en los gobiernos de Caldera I, CAP I, Luis Herrera Campins, Lusinchi, CAP II, Caldera II y por supuesto, en el de Hugo Rafael,  ¿o ustedes creen que la conformación de empresas dedicadas al bachaqueo y la especulación se producen de otra forma que no sea el estímulo y la intervención gubernamental?. Toda intervención es siempre perjudicial, no hay manera de que el gobierno intervenga en la economía que no sea dañando a otro y por tanto perjudicando la armonía de la sociedad.

Entonces la consigna es reducir el gasto público y con ello reducir los impuestos para que los venezolanos vean la recuperación del aparato productivo sin necesidad de ningún estímulo. YA que en principio, esos estímulos son los que provocan las fugas de capitales, las crisis financieras y la caída de Venezuela en recesiones de las cuales siempre sale un idiota a dar como remedio la misma fuente de los problemas de siempre.

 

@daniellahoud

 



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Acerca del autor

Daniel Lahoud

Daniel Lahoud

Doctor en Historia, Magister en Ciencias Económicas, Magister en Historia de Venezuela, Especialista en Economía Empresarial, Economista. Profesor de pregrado y postgrado en la UCV, Profesor Titular de pregrado y postgrado en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales la UCAB Director del Programa de Postgrado en Instituciones Financieras y Coordinador del Programa de Estudios Avanzados en Gerencia Financiera, UCAB. Asesor Financiero y Empresarial. Ha trabajado en InvestAnalisis, S.A., Citibank Mercado de Capitales (Citimerca), Bolsa de Valores de Caracas y Banco Central de Venezuela. Editor del Blog http://temasdefinanzas.blogspot.com

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