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Afirmaciones ciertas pero que incomodan

septiembre 9, 2018

Luis Fuenmayor ToroLuis Fuenmayor Toro.- Si el Libertador viviera rechazaría completamente la imagen de su rostro creada por Chávez y que hoy profana la historia y dignidad de la Patria.

En Venezuela hay hambre en la actualidad, pero no hemos llegado todavía al estado de hambruna generalizada.

En Venezuela, el único magnicidio verdadero ocurrido ha sido el del presidente Carlos Delgado Chalbaud en 1950; el intento más sangriento fue el efectuado contra el presidente Rómulo Betancourt en 1960.

Si toda ayuda entre los seres humanos tiene carácter humanitario, la ayuda internacional que se solicita hoy es una ayuda humanitaria, sin que existan otras derivaciones ciertas del uso de este calificativo.

Venezuela no es un país productor de drogas sino de tráfico de las mismas, como lo son Panamá, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, sin importar la participación en su comercio de funcionarios del Gobierno y de la FANB.

Colombia sí puede ser perfectamente calificada como narco estado y narco gobierno, pues es sitio por excelencia de producción de drogas, de la existencia de carteles y del usufructo por el Estado de sus ventas.

Estamos en presencia de un gobierno dictatorial, que viola los derechos humanos, que controla todos los poderes públicos, que ha anulado a la legalmente electa Asamblea Nacional, sin llegar a ser la más terrible tiranía que haya el país vivido ni mucho menos de Latinoamérica.

Los programas sociales venezolanos no fueron en absoluto creación del gobierno “bolivariano”. Han existido, para no irnos tan lejos en el tiempo, desde hace 50 años y llegaron a ser muy numerosos y efectivos antes de 1999, sin las características demagógicas proselitistas que hoy tienen.

Los programas sociales heredados de la segunda Presidencia de Rafael Caldera fueron de hecho eliminados por Hugo Chávez durante cinco años, hasta que en 2003 comenzó a reactivarlos con el nombre de misiones.

A partir de 1959, nace en el país la llamada universidad liberal populista, la cual permitió el ingreso a sus aulas a los venezolanos de las capas medias e incluso de los sectores populares.

Es totalmente falsa la propaganda gubernamental de que hoy la atención de salud de la población es mejor que la del período anterior a 1999.

Es totalmente mentirosa la afirmación de Nicolás Maduro de que los Médicos Integrales Comunitarios están mejor preparados que los médicos cirujanos tradicionales. No fueron formados para la atención médica más allá de ciertas acciones en la atención primaria de salud.

La gratuidad de la enseñanza en Venezuela no nació con Hugo Chávez Frías, nació en el siglo XIX con Guzmán Blanco.

La Autonomía Universitaria en el país es obra del Rey Carlos III, quien la decretó en 1784. Su constitucionalización por Hugo Chávez, en la práctica no sólo no ha servido para nada sino que la ha reducido y arrinconado cada vez más, al mismo tiempo de dar golpes mortales a la academia universitaria.

 

@LFuenmayorToro

 

Acerca del autor

Luis Fuenmayor Toro

Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Farmacólogo, Universidad Central de Venezuela y en Universidad de Cambridge, Inglaterra; Ph.D. Neuroquímica, neurofisiología, conducta animal, Universidad de Cambridge; Rector Universidad Central de Venezuela (1988-1992); Profesor Titular UCV; Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Coordinador Nacional de “De Frente con Venezuela”

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