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Condonación de Deudas de Acreedores ¿Es Gravable con el ISLR o el Impuesto Sobre Donaciones?

por Ernst & Young

jhonny-guerreroFinanzas Digital/Jhonny Guerrero.- Hoy, se hace cada vez más común observar que las casas matrices de las empresas extranjeras domiciliadas en el país deciden condonar las deudas que sus filiales mantienen con ellas, todo en virtud de las limitaciones que el sector productivo del país ha tenido para acceder a las divisas que le permitan honrar sus pasivos en moneda extranjera.

En el mismo momento en que se ejecuta la condonación de tales deudas se procede a reversar el pasivo que se ha reconocido en la entidad local, dando como resultado un ingreso, que se traduciría en un incremento patrimonial para la compañía que es objeto de la condonación.

A priori, se podría interpretar que se trata de un enriquecimiento gravable a efectos del Impuesto Sobre la Renta, partiendo de la premisa que el impuesto recae sobre enriquecimientos netos, de acuerdo al entendimiento literal de lo establecido en el artículo 4 de la Ley de Impuesto Sobre la Renta, que define como enriquecimientos netos “los incrementos de patrimonio”.

Ahora bien, conforme a lo dispuesto en la Ley de Impuesto Sobre Sucesiones, Donaciones, y demás Ramos Conexos, en su artículo 70, se considerarán también donaciones a efectos de la Ley “las remisiones totales o parciales de deudas, salvo las convenidas en favor de los comerciantes en estado de atraso o de quiebra de conformidad con las disposiciones del Código de Comercio, y las efectuadas por la Nación, los Estados y las Municipalidades con relación a multas y contribuciones fiscales y sus accesorios”. Es importante destacar que cuando hablamos de remisión de deudas, nos encontramos ante la figura de renunciar a una obligación por parte de quien tenía derecho a exigir su cobro (el acreedor).

Ante estas circunstancias, surge entonces la interrogante ¿Si en esta situación se ha concretado el hecho imponible para el impuesto que grava las rentas o para el impuesto que grava las donaciones?

El Código Orgánico Tributario en su artículo 36 define de forma muy genérica que debe entenderse como hecho imponible: “presupuesto establecido por la ley para tipificar el tributo, y cuya realización origina el nacimiento de la obligación tributaria”.

En el mismo momento en que un acreedor en el exterior decide declarar su acreencia como no recuperable por parte de su deudor y éste último financieramente decide reversar el pasivo en su balance general, se ha perfeccionado el hecho imponible que activa el derecho a gravar el ingreso generado por donación, más allá de considerar o no un incremento de patrimonio, puesto que estamos ante la realización de un presupuesto de hecho tipificado en la Ley de Donaciones que origina la obligación tributaría, y que activa el derecho por parte de Administración Tributaria de exigir el impuesto correspondiente. Además, no se debe dejar de lado que la propia Ley de Impuesto Sobre la Renta vía exención deja fuera de su ámbito de aplicación las herencias y donaciones.

Podría decirse entonces, que se le está dando respuesta a la interrogante planteada, pero no se debe dejar de lado, desde un punto de vista práctico: ¿Cuál es la tendencia aplicada por la Administración Tributaria para determinar el Impuesto?

El artículo 64 de la Ley Impuesto Sobre Sucesiones, Donaciones, y demás Ramos Conexos establece que “El impuesto sobre donaciones se causa desde el momento en que se manifiesta ante el Fisco Nacional la voluntad de donar y deberá cancelarse antes del otorgamiento de cualquier documento en que se formalice o confiera autenticidad a la donación”, a su vez, el artículo 71 de la misma ley expresa que “A los fines de la determinación del impuesto, el donante presentará en el momento en que se manifiesta la voluntad de donar, una declaración jurada con las especificaciones y formalidades que establezca el reglamento de esta Ley y practicará en el mismo formulario la autoliquidación. Mediante resolución del Ministerio de Finanzas podrá ordenarse que los donatarios paguen en una oficina receptora de fondos nacionales, los impuestos correspondientes a la liquidación prevista en el encabezamiento de éste artículo, dentro de los plazos que en ella se señalen”.

¿Recae entonces una obligación para el donante, que en el caso objeto a análisis es el acreedor quién ha renunciado a su acreencia, el deber de presentar una declaración jurada dónde manifiesta su voluntad de donar? Si bien, la Ley hace mención a su reglamento sobre las formalidades a seguir, la Ley de Impuesto Sobre Sucesiones, Donaciones y Ramos conexos fue promulgada en el año 1999, y aún no contamos con dicho reglamento.

Si se debe realizar una declaración jurada de los bienes donados, no menos importante es entonces tomar en consideración, que para que una donación sea válida debe existir la aceptación por parte del donatario (quien recibe la donación) y para ello se hace necesario un contrato de donación autenticado, conforme a lo que establece el artículo 1431 y siguientes del Código Civil.

De acuerdo a lo anterior, surgen entonces nuevas interrogantes, ya que en el supuesto en que la Compañía (que puede estar domiciliada en el exterior) tenga la intención de condonar una acreencia y la compañía beneficiaria de esa condonación no acepta de forma autentica dicho acuerdo ¿Se estarían incumpliendo con las formalidades establecidas por la Ley y por lo tanto ser anulable la donación? Además, en caso de no existir el contrato de donación y no cumplir con el deber de informar a la Administración Tributaria a través de la declaración Jurada, anteriormente señalada, ¿cómo puede la Administración Tributaria verificar la existencia de dicha operación? Si se debe pagar el impuesto antes de formalizar la autenticidad de la donación, ¿debo pagar un impuesto por un acto que conforme al Código Civil Venezolano aún no se considera válido? Para dar respuesta a estas interrogantes será necesario realizar un análisis más detallado sobre el tema.

El artículo 63 de la Ley Impuestos sobre Sucesiones, Donaciones y demás Ramos Conexos, hace solidariamente responsables tanto al donante como el donatario por el impuesto causado que grava a la donación, por lo que en principio, se podría decir, que será la compañía beneficiaria de la condonación de deuda, sobre la que recaerán todas las obligaciones ante el Fisco, y quien deberá responder por el impuesto a que haya lugar y además, cumplir con las formalidades que de acuerdo a los normas vigentes le sean exigibles.

jhonny.guerrero @ve.ey.com


*Jhonny Guerrero es gerente de la división de Impuestos de Mendoza, Delgado, Labrador & Asociados (EY Venezuela), firma miembro de Ernst & Young Global. Es Abogado y Contador Público egresado de la Universidad de los Andes, con Diplomado en Gerencia Municipal de la misma Universidad y especialista en Derecho Tributario  de la Universidad Central de Venezuela.  Tiene experiencia en operaciones con relevancia fiscal, así como en servicios de cumplimiento y asesoría tributaria, entre otros.

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