Freno a la vulnerabilidad o caída por el precipicio

JesusAlexisGonzalezJesús Alexis González.- El último estudio del Centro de Investigaciones Brookings: “Vulnerabilidades Macroeconómicas en un Mundo Incierto” (09/2014) que examina a las 7 principales economías de América Latina, señala que Venezuela presenta la macroeconomía de mayor vulnerabilidad para enfrentar el nuevo contexto global caracterizado por una caída en los precios del petróleo, un aumento en el costo del financiamiento internacional, una disminución gradual del PIB chino, un crecimiento del PIB de EEUU a una tasa promedio de 2,7% en el periodo 2014-2018 y un crecimiento de la zona euro por debajo de su promedio histórico.

En el caso venezolano, el epicentro de su vulnerabilidad podemos localizarlo en la caída  de las reservas internacionales (RI) como consecuencia de la baja del precio petrolero en más del 55% y su negativo impacto en el ámbito de la economía en su conjunto, habida cuenta de representar una fuente de protección y de seguridad contra los desequilibrios de la cuenta corriente de la balanza de pagos—importaciones y exportaciones–, asunto de relevante importancia para un país como Venezuela donde la casi totalidad de las divisas que ingresan provienen de las exportaciones petroleras al tiempo que importamos más del 70% de los alimentos que consumimos, razones que obligan a mantener un nivel adecuado de reservas en correspondencia con el valor de las importaciones ya que son (1) el respaldo—la fortaleza—de los bolívares que circulan en la economía (contrapartida del dinero circulante) y (2) la “liquidez internacional” con que cuenta el país para hacer frente a los choques macroeconómicos tal como las salidas de capitales y la volatilidad del tipo de cambio.

Resulta oportuno mencionar, que un muy alto vocero del Gobierno Nacional precisó (octubre 2013) que  el nivel óptimo de RI (NOR)   requerido por Venezuela se sitúa en US$ 29.000 millones,  aun cuando en realidad el nivel de reservas ¡nunca es suficiente!,   y si asumimos como valido el NOR gubernamental se contextualiza en el presente una situación sensiblemente critica que coloca al país al borde de precipicio económico, ya que desde el mismo 2013 (año de la “declaración oficial”) las RI se situaron en US$ 21.479 millones (35% por debajo del NOR) habiendo experimentado una disminución con relación al 2012 cuando estaban en US$ 29.890 millones (2,9% por encima del NOR); mientras que en 2014 estaban en US$ 20.142 millones (50% por debajo del NOR) y para el 27/07/2015 disminuyeron hasta US$ 15.363 millones (¡88,8% por debajo del NOR!), con el agravante que las reservas internacionales liquidas apenas llegan a unos ¡US$ 400 millones! (equivalente a decir que ¡no existen!).

Tal caída de las RI, ha venido siendo perversamente compensada con un notable crecimiento de la liquidez monetaria (M2) que al IS 2015 se situó en más de  Bs 2.690.000.000.000 (2,7 ¡trillones!), impulsada por una sistemática emisión de dinero inorgánico que ha inducido, entre otros males, (a) la presencia de más bolívares con menos respaldo en divisas, es decir una gran masa monetaria en circulación con bajo respaldo en RI, e igualmente (b) un alza inflacionaria en el lapso 1999-2014 de 2.770%.

La vulnerabilidad de Venezuela, puede observarse a la luz de 4 indicadores contenidos en el citado estudio del Centro Brookings: (A) El Índice de Liquidez de Reservas Internacionales—relación de los pagos de capital de la deuda interna y externa de corto plazo del sector público durante los próximos 12 meses dividido por la suma de las RI—que ubica al país como la segunda posición más débil (detrás de Argentina) para hacer frente a una potencial interrupción del crédito en los mercados de capitales, encontrándose en un nivel predeterminado de riesgo según se desprende tanto de la relación RI/deuda externa, como de RI/deuda externa a corto plazo; (B) El Índice de Vulnerabilidad Inflacionaria—relación de la inflación proyectada al final de 2016—que nos coloca con la más alta calificación en el panorama inflacionario de América Latina y el mundo, con el consecuente efecto negativo (ampliación) de la brecha existente entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio del “mercado” paralelo.

(C) El Índice de Vulnerabilidad Fiscal—comportamiento de la deuda pública (como % del PIB)para los próximos 15 años—que nos sitúa como la Nación más débil de Latinoamérica como resultante de la evolución de los déficits fiscales, del decrecimiento del PIB y las alteraciones en el tipo de cambio real, que permite inferir una dinámica creciente en las intenciones de deuda pública sin descartar un posible cese de pagos (default) para el 2016;  (D) El Índice de Vulnerabilidad Bancaria—solidez de los bancos para enfrentar un contexto global menos favorable—que nos posiciona como un sistema bancario frágil habida cuenta de mantener la más alta proporción de la cartera bruta contra capital, con el riesgo de agotar las provisiones al momento de una crisis bancaria.

Ante el escenario descrito, surge la inquietud de “acercarnos” al precipicio para “visualizar” la situación que lo bordea—con tendencia creciente– si no se frena la vulnerabilidad: el PIB decreció durante el IT 2015 en un 6,7%, el salario mínimo apenas supera los 12 $, el pago de deuda previsto para el 2015-2016 (US$ 16,1 millardos) es superior a las RI, un déficit fiscal superior al 20% del PIB, caída de la producción nacional en más de un 70%, nivel de escasez de un 65% en promedio, inflación anualizada 2015 superior al 160% con dinámica hiperinflacionaria, disminución de las importaciones en más de un 70%, descenso del consumo superior al 6%, las importaciones se contraerán cerca del 35%, de 3.400 Agencias de Aduanas apenas están operando 500 (14,7%), el gasto público ha disminuido un 6% del PIB, y un largo etcétera.

En fin: ¡¡ a frenar o caer al precipicio!!

@jesusalexis2020

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