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Desafíos Morales para 2016

enero 11, 2016

VictorMaldonadoVíctor Maldonado C.- En su mensaje a la Curia Romana (21-12-2015) el Papa Francisco hizo un inventario de cuáles debían ser las cualidades de los que prestan su servicio a Dios y a su iglesia. Superar las distorsiones provocadas por los viejos vicios y enfermedades organizacionales para trabajar con dedicación, devoción, fidelidad y profesionalidad. No está de más decir que quien así lo recomienda está al frente de una empresa compleja y problemática, de dimensiones globales y diversidad de puntos de vista que al final deben converger en el logro de lo que les corresponde como misión. Por eso mismo sus recomendaciones pueden ser asumidas por todos aquellos que tienen responsabilidades similares en el sector público o privado.

El Sumo Pontífice ofreció doce pares de recomendaciones, en sus propias palabras “un subsidio práctico para poder vivir fructuosamente este tiempo de gracia”, que resultan muy oportunas para tenerlas en cuenta en los tiempos de dificultad que nos van a venir.

Primera recomendación: Eficacia en el logro de la misión – Seguimiento y cercanía con los colaboradores. Mantener la capacidad y la autenticidad de nuestro obrar y mejorar constantemente nuestra aptitud para comunicar lo que queremos lograr.

Segunda recomendación: Idoneidad – Sagacidad. La primera nos obliga a hacer todo el esfuerzo personal de adquirir los requisitos necesarios y exigidos para realizar del mejor modo las propias tareas y actividades con inteligencia e intuición. La sagacidad es la prontitud de mente para comprender y para afrontar las situaciones con sabiduría y creatividad.

Tercera recomendación: Espiritualidad – Humanidad. La espiritualidad alimenta todo nuestro obrar, lo corrige y lo protege de la fragilidad humana y de las tentaciones cotidianas. La humanidad es aquello que nos hace auténticos y congruentes. Es saber mostrar ternura, familiaridad y cortesía con todos.

Cuarta recomendación: Ejemplaridad – Fidelidad. Evitar los escándalos que amenazan la credibilidad de nuestro testimonio y reputación. Fidelidad a a nuestra vocación, recordando siempre las palabras de Cristo: “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto”.

Quinta recomendación: Racionalidad – Amabilidad. Para evitar los excesos emotivos, y los excesos de la burocracia, las programaciones y las planificaciones. Son dotes necesarias para el equilibrio de la personalidad porque todo exceso es indicio de algún desequilibrio.

Sexta recomendación: Inocuidad – Determinación. Cautos en el juicio, capaces de abstenernos de acciones impulsivas y apresuradas, es la capacidad de sacar lo mejor de nosotros mismos, de los demás y de las situaciones, actuando con atención y comprensión. La determinación es la capacidad de actuar con voluntad decidida y visión clara, en obediencia a nuestros principios y buscando siempre hacer el bien.

Séptima recomendación: Caridad – Verdad. Es el compromiso de realizar la verdad en la caridad y vivir la caridad en la verdad, porque la caridad sin la verdad se convierte en la ideología del bonachón destructivo –el populista- y la verdad sin la caridad, en el afán ciego de judicializarlo todo.

Octava recomendación: Honestidad – Madurez. Actuar con rectitud, coherencia y sinceridad con el objetivo de lograr mantener la armonía entre nuestras capacidades físicas, psíquicas y espirituales para que siempre estén a disposición del logro de las metas de la empresa. 

Novena recomendación: Respetuosidad – Humildad. Se trata de demostrar respeto auténtico hacia los otros, a la propia misión, a los superiores y a los subordinados, a las prácticas, a los documentos, al secreto y a la discreción; es la capacidad de saber escuchar atentamente y hablar educadamente. La humildad, en cambio, es la virtud de los santos y de las personas llenas de Dios, que cuanto más crecen en importancia, más aumenta en ellas la conciencia de su nulidad y de no poder hacer nada sin la gracia de Dios. 

Décima recomendación: Dadivosidad – Atención. Ser generosos entendiendo que es la base de sustentación de las sinergias organizacionales, cuidar los detalles, ofrecer lo mejor de nosotros mismos, y no bajar nunca la guardia sobre nuestros vicios y carencias. 

Undécima recomendación: Impavidez – Prontitud. No dejarse intimidar por las dificultades, actuar con audacia y determinación, sin tibieza, ser capaz de dar el primer paso sin titubeos. Y la prontitud, en cambio, consiste en saber actuar con libertad y agilidad, sin apegarse a las efímeras cosas materiales. 

Duodécima recomendación: Atendibilidad – Sobriedad. El atendible es quien sabe mantener los compromisos con seriedad y fiabilidad cuando se cumplen, pero sobre todo cuando se encuentra solo; es aquel que irradia a su alrededor una sensación de tranquilidad, porque nunca traiciona la confianza que se ha puesto en él. La sobriedad es la capacidad de renunciar a lo superfluo y resistir a la lógica consumista dominante. Es prudencia, sencillez, esencialidad, equilibrio y moderación. Es un estilo de vida que indica el primado del otro como principio jerárquico, y expresa la existencia como la atención y servicio a los demás. Quien es sobrio es una persona coherente y esencial en todo, porque sabe reducir, recuperar, reciclar, reparar y vivir con un sentido de la proporción.

Francisco al final explica las razones de sus recomendaciones: “Porque al final tenemos que estar conscientes de que no podemos hacerlo todo y al darnos cuenta de ello sentimos una cierta liberación. Ella nos capacita a hacer algo, y a hacerlo muy bien. Puede que sea incompleto, pero es un principio, un paso en el camino, una ocasión para que entre la gracia del Señor y haga el resto. Es posible que no veamos nunca los resultados finales, pero esa es la diferencia entre el jefe de obras y el albañil. Somos albañiles, no jefes de obra, ministros, no el Mesías. Somos profetas de un futuro que no es nuestro.

 

@vjmc

 






Acerca del autor

Víctor Maldonado C.

Víctor Maldonado C.

Egresado de la Universidad Central de Venezuela como Licenciado en Estudios Políticos y Administrativos. Maestría en Desarrollo Organizacional en la Universidad Católica Andrés Bello. Además, se desempeña como profesor de Pregrado y Postgrado en la Universidad Católica Andrés Bello. Miembro de la Junta Directiva del Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico CEDICE.