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Y los precios siguen subiendo ¿Por qué?

por Tomás Socías López
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TomasSociasTomás Socías López.- La solución de la crisis económica que atraviesa el país pasa por eliminar controles excesivos y esa es potestad del Ejecutivo. Aunque ya hemos dicho a que a estas alturas l Gobierno tiene la pelota en su campo desde hace meses y no ha sido por falta de disposición de los sectores de la economía a dialogar que no se han encontrado las soluciones, sino por las medidas equivocadas que, afortunadamente han comenzado a enmendarse, amén del nuevo sistema de divisas y del ajuste de los precios de varios productos regulados cómo el café, el arroz. Sin dejar de mencionar el aumento en el precio de la gasolina.

El nuevo sistema cambiario tiene algunas semanas de vigencia y aun no se ven mucho por resultados, solo que los precios se han multiplicado y cuando vamos al mercado no encontramos casi nada y lo poco que se consigue está  totalmente fuera de proporción. Como me pasó  en días pasados, cuando se anunció el nuevo precio del kilo de café, que pasó de 49 bolívares a casi 700 bolívares.

Ese día, casualmente tuve que acudir a los caminos verdes para conseguir medio kilo de café que me costó 1.300 bolívares y al día siguiente, ese mismo medio kilo ya tenía el precio aumentado a 1.800 bolívares, marcado con troqueladora. Al preguntar por qué había subido el precio, la respuesta fue: porque el kilo de café regulado tiene nuevo costo y hay que ganarle algo.

Hago este relato porque es un ejemplo de como, a estas alturas el daño a la economía es tan grande que, haber aumentado el precio del café en más de mil por ciento no garantiza: primero que haya en los anaqueles y segundo que el precio baje.

Mantener los controles de precios y de cambio ha hecho tanto daño a la economía del país que, a pesar de que hace poco el Ejecutivo autorizó el ajuste del costo de rubros como café y arroz, los mismos no han vuelto a los anaqueles. Al contrario. Siguen sin encontrarse y si se consiguen, simplemente, son aún más caros.

La semana pasada insistimos en que eliminar el control de cambio, de un solo tajo, haría más daños a nuestra economía que el control mismo, puesto que a estas alturas, los males que se han causado a través de esas medidas, desde hace 13 años, son muy profundos. Algo parecido se está produciendo con el control de los precios de los productos de primera necesidad. Nuestra afirmación no quiere decir que los controles existentes no puedan ser suavizados y actualizados, para que el país comience a echar para adelante.

Desde que el Ejecutivo tomó el control dijimos que la economía sufriría demasiado y las consecuencias se han visto, en los anaqueles vacíos, en las colas y los precios que ningún bolsillo puede soportar.
Por eso insistimos, el Ejecutivo debe atender las necesidades del país, las que provienen de mantener los programas sociales para los que menos tienen y por el otro lado, las del sector productivo que requiere dólares para importar materias primas e insumos, además de todo lo que venimos pidiendo desde hace años: garantías, menos burocracia, y el cumplimiento de la palabra empeñada. Por el bien del país.

La intranquilidad de la gente en las colas, cuando se forman filas por más de 5 o 6 horas para que solo te vendan un paquete de harina de arepas o una bolsita de detergente no es humano y no pidan que nadie se moleste. Tampoco se puede seguir argumentando una “guerra económica” que la propaganda ya no puede tapar. Solo mientras haya más abundancia de productos se conseguirán buenos precios. Allí no hay nada que hacer.

 

tsocias@cantv.net

 

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