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BID: En la región, por cada $14 que los gobiernos gastan en subsidios a la gasolina y el diésel, solo $1 acaba beneficiando a hogares de bajos recursos

BID: En la región, por cada $14 que los gobiernos gastan en subsidios a la gasolina y el diésel, solo $1 acaba beneficiando a hogares de bajos recursos
octubre 8, 2018

Una nueva investigación del BID demuestra que existe una manera asequible para que los gobiernos puedan aumentar los precios de la gasolina y otras fuentes de energía sin afectar a los ciudadanos más vulnerables. En el pasado, los aumentos de precio han sido impopulares porque afectan el bolsillo de los consumidores, pero son necesarios para combatir el cambio climático y fortalecer las cuentas públicas.

Eliminar los subsidios a la energía puede ayudar a los países a avanzar hacia cero emisiones netas de carbono para fines de siglo, pero esto no debe hacerse a expensas de los objetivos de desarrollo social. Esta investigación muestra que políticas bien diseñadas pueden promover una transición justa al atender conjuntamente los objetivos de desarrollo social y ambiental, aseguró Amal Lee Amin, Jefa de la División de Cambio Climático del BID.

El aumento de los precios de la gasolina y otras fuentes de energía en América Latina y el Caribe puede ayudar a reducir la polución, impulsar la transición hacia vehículos eléctricos para transporte público y privado, y recompensar a las empresas y los hogares que inviertan en maquinaria y electrodomésticos de bajo consumo. También pueden contribuir a hacer las cuentas públicas más transparentes en una región que gasta alrededor de 1,6% de su PIB en subsidios energéticos .

Este estudio pretende servir de apoyo para los gobiernos que deseen avanzar hacia un aumento de los precios de la energía evitando consecuencias sociales negativas. El análisis muestra que los subsidios energéticos son un instrumento ineficaz para ayudar a los hogares pobres. En la región, por cada $14 que los gobiernos gastan en subsidios a la gasolina y el diésel, solo $1 acaba beneficiando a hogares de bajos recursos. Sin embargo, si los nuevos recursos son bien utilizados, los más pobres pueden verse beneficiados por aumentos de los precios de la energía.

“Quién se beneficia más con los subsidios a la energía, en particular gasolina, son los hogares de mayores ingresos. Desde una perspectiva de eficiencia económica y justicia social, tiene sentido reducir esos subsidios y redistribuir los recursos a los hogares de menores ingresos, pero esto constituye un desafío político. Crear conciencia en la sociedad acerca de los impactos regresivos de estos subsidios es una precondición para realizar reformas exitosas.” declaró Ariel Yépez, Jefe de la División de Energía del BID.

El estudio demuestra que los gobiernos podrían mejorar la calidad de vida del 40% de los hogares más pobres con tan solo invertir el 19% de la ganancia fiscal proveniente del aumento de los precios de la gasolina. Los gobiernos podrían reinvertir esos recaudos para fortalecer programas de transferencias monetarias, mejorar el acceso a servicios de salud gratuitos, mantener bajo el costo del transporte público o mejorar la calidad de la educación de sus ciudadanos. En nuestra región, Brasil y República Dominicana son ejemplos de países que han implementado soluciones similares con exitosos resultados.

 

Fuente: BID

 



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