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El gran plan nacional o El arte de poner el burro detrás de la carreta

diciembre 13, 2018

Daniel-LahoudDaniel Lahoud.- Uno de los grandes mitos venezolanos, y no dudamos que de cualquier país subdesarrollado, es la creencia de que necesitan de un gran acuerdo nacional para conseguir el progreso. Pues no, es necesario antes de meternos en honduras en este tema preguntarnos, si en 1215 cuando se reunieron los lores en el parlamento británico, tenían la idea de un gran plan nacional que llevaría a su país a convertirse en el imperio británico que desde el siglo XVIII dominó al planeta, o querían resolver de una vez por todas el nefasto gobierno de Juan. Es de imaginar que lo segundo privaba y lo primero vino por añadidura, pero lentamente, producto de un cúmulo de acciones no dirigidas a ese fin, pero que si confluyeron para que Inglaterra fuese el imperio que fue hasta inicios del siglo XX.

También resulta interesante hacerse otra pregunta, ¿había un plan cuando se reunieron los padres fundadores para armar los Estados Unidos de América? Y ahí va mucho mejor la pregunta, porque ellos firmaron el acta de independencia y produjeron precipitadamente la constitución confederada, que fue un primer proyecto, al no conseguir apoyo general para ese acuerdo, se sentaron en el más absoluto secreto para elaborar la actual constitución de los Estados Unidos de América: la constitución federal. Es de nuevo claro que no existió planificación y si lo fuera, quizá hubiese salido una constitución de 350 artículos como le gustaba a nuestro antiguo régimen. De hecho, la constitución federal, tiene siete artículos y ha tenido 27 enmiendas, como toca a un documento que siempre está en elaboración y que no está definitivamente concluido. Es decir, se ha venido desarrollando como su país, de una manera evolutiva y espontánea. Como son los verdaderos planes de negocio, que es lo que al final produce una empresa y la hace duradera.

En Venezuela es famosa la historia de los fracasos de la planificación. Desde la proyecto magno de realizar la República de Colombia, pasando por los diversos trabajos que hizo la Sociedad Económica de Amigos del País y luego la ejecución de la receta “liberal” que pretendía britanizarnos al mejor estilo, y que concluyó en el fracaso contundente de la dictadura de los Monagas, y así sucesivamente, siempre que en  Venezuela se planificó y trató de complacerse al rey es decir, al presidente de turno. Se ha desarrollado otro evento fracasado, que hasta ahora lleva 25 constituciones.

Pero podemos decir en descargo algo más, en la Grecia Antigua, Atenas era el arquetipo de la ciudad no planificada, se liberó de ello, como de los tiranos y tenía una aristocracia que mal que bien funcionaba. Su némesis Lacedemonia (Esparta) tenía una ley férrea, la Retra, a la cual le asignaron su autoría mitológica a Licurgo. Esparta no era militarista, sino policial, donde sus efectivos patrullaban la ciudad y sus alrededores eliminando cualquier asomo de rebelión, sobre todo entre los ilotas (pobres trabajadores sin derechos, ni propiedades). Los espartanos, estaban igualados por la ley y sus limitaciones los hacían inútiles para vivir fuera de su ciudad. Hay anécdotas que relatan el desatado libertinaje que ejercían los lacedemonios cuando iban de visita a otra ciudad y se sentían libres para actuar sin los límites de su sociedad y de su ley. Pero no hay más que recuerdos de esa sociedad que no legó nada a la posteridad, como si lo hicieron otras, no sólo Atenas, también Delfos, Corinto, etc. tienen monumentos que muestran la grandeza de su tiempo, de Esparta queda solo el mito de que la igualdad es posible a costa de todo lo demás.

Pero si para algo sirve la historia es para aprender de ella. Si se observa que hasta los países más avanzados (que están formados por personas comunes y corrientes como todos los demás) cuando planifican, fracasan y cuando dejan que las fuerzas mismas de la sociedad se desplieguen, el orden no previsto resulta ganar la batalla y llevar al experimento hacia el más sorprendente éxito.

Entonces, no hay duda, es preferible en lugar de esos proyectos fracasados, arrancar con un esbozo simple, muy general, como lo fue la constitución norteamericana, e incluso casi sin constitución como lo hicieron los ingleses y dejar que la misma sociedad desarrolle los diferentes aspectos de ese plan maravilloso que se da cuando el burro se coloca delante de la carreta y su carretero, sin otro plan que echar para adelante, avanza sin frenos, respetando al vecino, sin sacar ventajas de la trampas. Sin duda, hay que experimentar lo único que no se ha hecho en Venezuela, porque quizá ese sea el verdadero camino del progreso y la paz.

 

@daniellahoud

 



Acerca del autor

Daniel Lahoud

Daniel Lahoud

Doctor en Historia, Magister en Ciencias Económicas, Magister en Historia de Venezuela, Especialista en Economía Empresarial, Economista. Profesor de pregrado y postgrado en la UCV, Profesor Titular de pregrado y postgrado en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales la UCAB Director del Programa de Postgrado en Instituciones Financieras y Coordinador del Programa de Estudios Avanzados en Gerencia Financiera, UCAB. Asesor Financiero y Empresarial. Ha trabajado en InvestAnalisis, S.A., Citibank Mercado de Capitales (Citimerca), Bolsa de Valores de Caracas y Banco Central de Venezuela. Editor del Blog http://temasdefinanzas.blogspot.com

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