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Privilegios, canonjías y perversiones

mayo 19, 2019

Luis Fuenmayor ToroLuis Fuenmayor Toro.- La política, como actividad estrechamente ligada a la lucha por el poder, está llena de enfrentamientos, diatribas, engaños y odios. Obtener el poder y mantenerlo da demasiadas prebendas y privilegios, que “enamoran” a quienes los disfrutan y conspiran contra su desempeño, alienándolo de tan bárbara manera, que lo desdibujan en relación a los intereses y necesidades de las instituciones administradas y de quienes reciben sus servicios. Es por ello, que los países social y culturalmente más desarrollados incorporan una serie de normas en el desempeño de sus gobernantes, que reducen las canonjías que reciben durante sus mandatos, de manera que éstas no constituyan el estímulo principal de su actividad política.

En Venezuela, desde los miembros de las desaparecidas juntas parroquiales hasta los diputados nacionales, pasando por municipios y estados, y ni que hablar del Presidente, ministros y directores, gozan de numerosísimos privilegios, que además de absurdos son costosos, inconvenientes y deformantes. Esta característica no es únicamente venezolana, pero es a la que nos referiremos, pues se trata de nuestra nación. Por otra parte, tampoco es exclusivamente de la derecha, para hablar en los términos en que a la gente parece gustarle, pues la izquierda adolece también de este rasgo y hasta en un nivel mucho mayor, algo contradictorio con el discurso de austeridad que generalmente tienen.

Vehículos costosos y muy vistosos para trasladarse, generalmente grandes camionetas blindadas; choferes sin limitaciones de horario, numerosos escoltas en imponentes motocicletas, vestidos de negro y con lentes obscuros “de marca”, armados como si fueran a un combate y de proceder prepotente, interrumpiendo el libre tránsito de los vehículos que se encuentren en su camino, pues el jefe tiene que llegar rápido, sin saberse mucho por qué ni para qué. Un ascensor para el uso exclusivo de este “servidor” público, un despacho casi siempre remodelado cuando cambia de ocupante; porteros para abrir el paso y un tren secretarial que disfruta de parte del poder del jefe, tanto a lo interno de su dependencia como hacia los usuarios de los servicios prestados por la misma.

Comidas y bebidas en restaurantes lujosos, con invitados de distinto tipo y generalmente no relacionados con el trabajo propio de la oficina o, peor aún, relacionado con negocios corruptos con los fondos públicos; viajes al interior del país y al exterior en clase ejecutiva, con comitivas numerosas, alojadas en hoteles de lujo, con todos los gastos pagos pero además con viáticos en divisas. Uso abierto del nepotismo con la contratación de familiares en cargos oficiales, abultando indebidamente la nómina de personal, al cual se trasladan parte de los privilegios señalados. Estos vicios siempre han estado presentes en mayor o menor grado, pero sin duda ninguna los “bolivarianos” han llevado los mismos a los más elevados niveles, asumidos como una conducta permanente, pública y notoria, sin vergüenza de ningún tipo.

Y he dejado de lado los delitos más graves, como son aquéllos contra la cosa pública. El grosero enriquecimiento ilícito con contrataciones que ni siquiera se ejecutaron, los negocios con las manipulaciones cambiarias y bonos de organismos públicos, la explotación irregular de las riquezas mineras y el millonario contrabando de combustible. Y sólo mencionaré los desenfrenos y depravaciones más graves, como el cobro ilegal de los servicios que se prestan y el caso de ministros y otros funcionarios, que utilizan sus despachos en bacanales cotidianas con prostitutas, las cuales son conocidas y comentadas permanentemente por sus subalternos y toleradas en los niveles más altos del Ejecutivo.

Con este grado de inmoralidad, de ignorancia e incapacidad, de ineficacia e ineficiencia, de robo y pudrición de la gestión pública, es imposible pensar en la posibilidad de rectificación por parte del gobierno. Y no nos olvidemos que parte de la oposición de la AN nos ha dado demostraciones de coincidir en conductas de este tipo, lo que significa que si la salida a la crisis actual se mantiene dentro de estos dos grupos, posiblemente efectuaremos un cambio de protagonismo y de algunas directrices en determinadas áreas, pero no del guion básico de la tragedia vivida, la cual hoy es mucho peor que ayer.

 

@LFuenmayorToro

 



Acerca del autor

Luis Fuenmayor Toro

Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Farmacólogo, Universidad Central de Venezuela y en Universidad de Cambridge, Inglaterra; Ph.D. Neuroquímica, neurofisiología, conducta animal, Universidad de Cambridge; Rector Universidad Central de Venezuela (1988-1992); Profesor Titular UCV; Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Coordinador Nacional de “De Frente con Venezuela”

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