¿Podemos vivir más y mejor?

Maria-Antonieta-Magaldi-400x400María Antonieta Magaldi R.- Datos del último informe de la ONU (actualizado a agosto 2019) indican, que si bien la población mundial sigue creciendo, lo hace a una tasa menor, de tal forma que desde 1990 a la fecha, se registró un aumento de cerca del 45%, mientras que en unos 30 años más, la población pasaría de 7.700 millones a un aproximado de 9.700 millones, es decir, un aumento de 2.000 millones de personas en los próximos 30 años, equivalente a un 27%. Si se compara este crecimiento, con la capacidad del planeta de generar riqueza, se observa que la tasa de crecimiento del PIB por habitante ha venido aumentando mucho más que el crecimiento poblacional (6% de aumento del PIB per cápita versus 1% del crecimiento poblacional), lo cual podría traducirse que en promedio, se ha reducido el porcentaje de pobres en los últimos años (personas que viven con menos de USD 1,90 al día), pasando de representar un 36% de la población mundial en 1990, a un 10% en 2019.

Otros datos también de la ONU demuestran, que se ha registrado un incremento de la esperanza de vida de los niños al nacer, pasando de los 65 a 72 años en los últimos 30 años, lo cual aunado a la disminución de la fecundidad (desde 3,2 nacimientos por mujer en 1990 a 2,5 en 2019), ha significado que la población en edad de trabajar (de 25-64 años) ha crecido con mayor velocidad que el resto de las otras edades, lo cual estaría creando oportunidades para acelerar el crecimiento económico, conocido como “bono demográfico”.

Ahora bien, estos datos no pueden leerse de forma netamente optimista. El Banco Mundial señala que si bien los avances logrados en la reducción de la pobreza han sido notables, si se tienen en cuenta los pronósticos de crecimiento mundial, el ritmo de reducción de la pobreza, tal vez no sea suficientemente rápido para alcanzar la meta de poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030. Y sí, son realmente inaceptables los niveles de pobreza extrema existentes en la actualidad, que aunque no son homogéneos entre regiones, muestran casos en los que 9 de cada 10 personas pudieran llegar a ser extremadamente pobres (documentados en África al sur del Sahara por ejemplo).

Definitivamente esto conduce a la revisión de las políticas económicas planteadas por cada país, con el acuerdo que no existe una solución única que sirva para todos, y que además, hace falta una profunda comprensión científica para abordar los cambios que realmente se requieran. Considerando la complejidad del problema, es importante plantear que la solución debe ser multidimensional. El tema no sólo tiene que ver con lo económico, sino que también tiene que ver con la educación, el acceso a servicios básicos, a la atención de la salud, a la seguridad, a la sostenibilidad ambiental, entre otros aspectos. Todos queremos vivir más y mejor, y las cifras mostradas permiten concluir que sí es posible, que la conciencia en muchos líderes y la gente común está creada, aunque por los resultados obtenidos todavía sean insuficientes. Sin embargo, es indudable, que no se puede dejar de lado la necesidad de crear riqueza, pues no se puede pretender reducir la pobreza sin crearla y no se puede pretender distribuir bien, lo que no se es capaz de crear.

 

@MariaAMagaldi

 

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