Sin crédito… no hay paraíso

Maria-Antonieta-Magaldi-400x400María Antonieta Magaldi R.- Es extensa la literatura que sostiene que el sistema financiero es el motor del crecimiento económico. Se entiende que la banca logra a través del otorgamiento de créditos a sectores productivos, el movimiento de capital necesario para la realización de las grandes obras de un país. La evidencia empírica también ha demostrado, que las crisis macroeconómicas han venido precedidas por el deterioro de los indicadores financieros, de tal forma, que una buena forma de predecirlas, sería a través del seguimiento por ejemplo, del porcentaje de créditos denominados en moneda extranjera y/u otorgados a empresas foráneas, pues se sabe que ante algún indicio de deterioro de las condiciones económicas, estos capitales serían los primeros en salir o de “escapar” del sistema (lo que también se ha denominado en algún momento histórico como “capitales golondrinas”).

Se infiere además, que las instituciones financieras, a través de sus análisis de riesgo, pueden identificar las oportunidades de inversión exitosas, de tal forma que indirectamente, pueden a través de una mejor asignación de recursos, fomentar procesos de innovación tecnológica, que en definitiva se traduzca en mayor productividad de los recursos disponibles. No es de extrañar por tanto, que la mayor parte del crédito de un sistema bancario esté destinado al sector privado, muy a pesar, que sea la inversión pública la que en condiciones normales tienda a “expulsar” a la inversión privada, por los grandes volúmenes que se requieren para llevar adelante las grandes obras públicas de infraestructura.

Asimismo se puede observar que el crédito tiende a ser eficaz, es decir, que en los sectores en los que se destina una mayor proporción de crédito, el desempeño de esa actividad económica tiende a ser mejor, en términos generales, que en aquellas si se quiere menos atractiva para el negocio bancario, precisamente por la posibilidad o no de obtener un mayor rendimiento, o la posibilidad de recuperación del capital invertido en un tiempo menor. En ese sentido, se explica que en la medida que sectores productivos de un país, no tengan acceso al crédito bancario, su desempeño se deteriore, más aún, si el crédito al que tienen acceso es primordialmente de corto plazo.

Considerando los datos recién publicados por el BCV, se observa que la caída del sector no petrolero al primer trimestre de 2019 (con respecto al mismo período de 2018) fue del 27,3%, siendo más pronunciado el retroceso en sectores claves para el crecimiento económico, tales como construcción (-74,1%), manufactura (-56,3%) e instituciones financieras y seguros (-55,6%). Por su parte, las cifras de Sudeban muestran que la proporción del crédito destinado a sectores productivos representa cada vez menos con respecto al crédito total (la cartera de crédito destinado a la manufactura por ejemplo, pasó de representar 4,3% al primer trimestre de 2018 de la cartera total a 1,3% al primer trimestre de 2019), a la vez que el índice de intermediación financiera se continúa deteriorando, al pasar del 32,6% en agosto 2018 al 13,5% en agosto 2019.

Siendo pues la relación directa, menos crédito bancario, significa menor capacidad de crecer… lo que en definitiva se traduce en menor bienestar para la población.

 

@MariaAMagaldi

 

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