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Francia y Alemania aceleran sus planes anticrisis por miedo a recaídas

Francia y Alemania aceleran sus planes anticrisis por miedo a recaídas
agosto 27, 2020

Europa encara una recuperación llena de dudas. Los planes anticrisis se pueden quedar cortos en un escenario en el que los rebrotes, las restricciones y las dificultades en empresas y familias se han asentado. Alemania y Francia, principales economías de la eurozona, aceleran y apuntalan sus planes de choque para evitar que todo esto genere un mayor daño tras padecer los desplomes económicos más grandes de la historia reciente.

En el frente galo, Francia desvelará en una semana al detalle un plan de 100.000 millones de euros para reactivar la economía. Hay cierta urgencia para actuar: “Lo peor de todo sería que nos hundamos por no reanudar la actividad en medio de una crisis económica y social, lo que sería mucho más peligroso que una crisis sanitaria”, analizó ayer Jean Castex, primer ministro.

Un vasto esfuerzo con 40.000 millones para reindustrializar el país, 20.000 millones para formación y ayudas a contratación de jóvenes, 20.000 millones para los más desfavorecidos y partidas para la transición ecológica, créditos a empresas o apoyo a la cultura (2.000 millones), según ha ido desvelando el Elíseo. Incluirá además 10.000 millones en rebajas impositivas. Castex destacó que multiplica por cuatro el esfuerzo en la crisis anterior.

“El plan estará equilibrado entre grandes y pequeñas empresas”, prometió. También anunció que se ampliará el esquema de protección de empleo parcial, como los ERTE en España, hasta el 1 de noviembre. Como en estas tierras, la idea es evitar la destrucción de empleos, pero las tasas de cobertura se revisarán a la baja desde octubre.

La extensión se repite en Alemania, lo que entrevé que el rebote tardará más de lo previsto. Ayer la coalición del Gobierno anunció que pondrá otros 10.000 millones en su ya millonario plan de choque tras acordarse la extensión de 12 a 24 meses del Kurzarbeit , equivalente al ERTE, ampliando la protección hasta finales del 2021. “Ahora se trata de estabilizar la economía”, apuntaba el ministro de Finanzas, Olaf Scholz.

El Ejecutivo apunta lejos y se cubre las espaldas por lo que pueda venir: “La crisis no habrá terminado para el 1 de enero”, señalaba ayer Hubertus Heil, ministro de Empleo. En julio 5,7 millones de trabajadores estaban incluidos en este régimen de paro parcial. Así, se seguirán subsidiando los salarios hasta en un máximo del 87%. “Una decisión que se enmarca en un escenario de incertidumbre sobre cuál será la duración de la crisis actual y en un intento de proteger el empleo, especialmente en el sector manufacturero”, apuntan desde Renta 4 Banco.

Berlín también quiere mantener a raya las cuentas. Tras volver este año al déficit (del 3,2% hasta junio) casi una década después, Bloomberg avanzó que la coalición ha pactado utilizar 15.000 millones de euros que recibirá del programa de rescate de la Unión Europea para recortar su deuda pública. De concretarse, un regreso temprano a la disciplina presupuestaria que ha caracterizado al país tras la Gran Recesión.

Las dificultades que atraviesa el Viejo Continente se constataron en la evolución de las economías de la OCDE. Los países desarrollados sufrieron un desplome “sin precedentes” del 9,8% en el segundo trimestre, “la mayor caída registrada nunca”, según los datos que ofreció ayer la institución. Es cuatro veces peor a lo visto en la anterior crisis –un -2,3% fue el mayor agujero– y supone entrar en recesión, tras el descenso del 1,8% de enero a marzo.

Reino Unido se lleva la peor factura, con una contracción del 20,4% de abril a junio. Detrás se sitúan España y varios países de la eurozona, como Portugal (-13,9%), Francia (-13,8%) o Italia (-12,4%). En la moneda común el golpe ha sido mayor que en otras naciones que no han aplicado medidas de contención tan restrictivas, como Estados Unidos (-9,5%) o Japón (-7,8%). Poniendo la vista en las siete economías del G-7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos), en conjunto se retrocede el 10,8%.

En todo caso, con magnitudes distintas, ninguna escapa ya a la recesión tras encadenar dos trimestres a la baja. Y lo que está por venir dependerá mucho de la evolución del virus, hoy poco halagüeña. “Las cifras europeas de casos están aumentando de nuevo. Sin duda, un factor que está empezando a afectar a la actividad económica”, se lee en un análisis de Bank Degroof Petercam lanzado ayer.

“El crecimiento continuó en agosto, pero se desaceleró en comparación con los meses anteriores, en los que el repunte de la actividad fue robusto”, sigue el documento. Berlín y París buscan meter otra marcha antes de que el avance se frene del todo.

Fuente: La Vanguardia






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