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Irán y China apuestan por un multimillonario acuerdo estratégico frente a EE.UU.

Irán y China apuestan por un multimillonario acuerdo estratégico frente a EE.UU.
agosto 15, 2020

Irán y China apuestan por sellar un acuerdo estratégico que implicaría por parte de Pekín inversiones por 340.000 millones de euros en la República Islámica a cambio de petróleo y gas a un precio competitivo. Con este gran pacto, Teherán tendría un balón de oxígeno económico con el que esquivar las sanciones del Gobierno de Donald Trump tras la retirada del pacto nuclear. Pekín, por su parte, conseguiría afianzar su Nueva Ruta de la Seda y dar un golpe de autoridad ante Estados Unidos en Oriente Próximo.

Ambos países llevan negociando desde 2016 un pacto por el cual Teherán se compromete a suministrar a Pekín hidrocarburos a un precio competitivo a cambio de que China invierta hasta 400.000 millones de dólares (unos 340.000 millones de euros) en las maltrechas infraestructuras del país. El 21 de junio, Teherán dio por bueno el borrador, que ahora deberá pasar a manos chinas.

El Gobierno iraní aún no ha presentado el documento en el Parlamento, lo que ha amplificado los temores de que son muchas las cesiones a Pekín. Incluso algunos parlamentarios iraníes acusaron al Gobierno de tener la intención de entregar al gigante asiático la isla de Kish, situada en el estratégico golfo Pérsico; y de autorizar la presencia de 5.000 soldados chinos en el territorio iraní. Mohamad Javad Zarif, ministro de Exteriores de Irán, tuvo que comparecer en la Cámara para desmentirlo. La parte china, de momento, se mantiene en silencio y se desconoce si ha firmado el acuerdo o la fecha en que lo hará.

La situación geoestratégica de Irán, entre el Caspio y el golfo Pérsico, y sus reservas de petróleo y gas lo hacen idóneo para ser uno de los eslabones esenciales para China y su gran proyecto de la Nueva Ruta de la Seda. Este plan constituye una serie de inversiones en las infraestructuras de más de 60 países y su tramo central pasa por Irán. El Gobierno de Irán ha publicado en Internet las líneas generales del acuerdo, que incluye una larga lista de colaboraciones en hidrocarburos, petroquímica, transporte, energía y seguridad. Según la revista Petroleum Economist, Irán estaría efectivamente dispuesto a enormes concesiones a China, incluidos descuentos de hasta el 32% en hidrocarburos y la posibilidad de retrasar los pagos dos años. El borrador enumera casi 100 proyectos de inversión, entre ellos, la construcción de aeropuertos, trenes y líneas subterráneas de alta velocidad y la infraestructura para el 5G chino, que enfrenta a Pekín con Washington.

La idea de un acuerdo estratégico de 25 años se concibió tras la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Irán en enero de 2016. Con la salida de Washington en 2018 del acuerdo nuclear, que también firmó Pekín, y la reimposición de las sanciones de EE UU, las empresas chinas dejaron el mercado iraní y parecía que el plan no cuajaría. Pero China siguió importando petróleo iraní, aunque en 2019 el comercio entre ambos cayó a 23.000 millones de dólares, un tercio menos que el año anterior.

Ahora Pekín le tiende la mano a Teherán, a quien urge encontrar un socio poderoso para salir del aislamiento económico y contrarrestar la presión estadounidense. Irán necesita inversiones y renovar su industria petrolera y no puede contar con el apoyo de Rusia, socio geopolítico en la región (frente a EE UU y Arabia Saudí), pero con el que compite como exportador de hidrocarburos.

Ali Aghamohammadi, asesor económico del Gobierno, afirmó en julio que “Irán debe aumentar su producción de crudo a 10 millones de barriles diarios y necesita un cliente estratégico para no eliminarse del mercado de petróleo”. A la luz del borrador, parece que ese “cliente estratégico” será China.

Fuente: El País






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