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Merkel y Macron quieren más coordinación europea ante la Covid y la recuperación económica

Merkel y Macron quieren más coordinación europea ante la Covid y la recuperación económica
agosto 21, 2020

La canciller de Alemania, Angela Merkel, viajó ayer a Francia para entrevistarse con el presidente francés, Emmanuel Macron, en una de esas periódicas escenificaciones de fortaleza del eje franco-alemán que los gobernantes de ambos países acostumbran a concederse cuando la ocasión lo requiere.

Merkel y Macron se reunieron por la tarde en la residencia estival de los presidentes franceses, el fuerte de Brégançon, ubicado en la localidad de Bormes-les-Mimosas, en la Costa Azul. Objetivo: aunar posturas comunes en varios asuntos de peso de la rentrée política, entre ellos la Covid-19, el plan de la UE de recuperación económica, la crisis en Bielorrusia, y las tensiones en el Mediterráneo oriental, asunto este último en el que Alemania y Francia tienen diferencias en torno al papel de Turquía.

Para ambos mandatarios, la lucha contra la pandemia necesita una mayor coordinación europea para evitar que cada país adopte medidas diferentes que puedan desembocar en un nuevo cierre de fronteras. En rueda de prensa conjunta después de los trabajos, Angela Merkel dijo al respecto que “es preciso actuar más a escala europea”, pues “el coronavirus no se ha ido”, pero es preciso un trabajo conjunto para evitar una segunda fase de confinamientos.

Alemania y Francia ofrecen asistencia médica al opositor ruso Alexéi Navalni y Macron habla de asilo

La canciller alemana sostuvo que el objetivo es que, en cada país, “se reaccione de igual modo ante las propias zonas de riesgo, y no confinar de nuevo todo el país”, un objetivo común al que emplazó a todos los líderes europeos. “Políticamente, todos queremos evitar a toda costa cerrar fronteras de nuevo, pero para eso tenemos que actuar coordinados”, alertó Merkel. Sobre el caso de Francia en concreto dijo Macron: “No vamos a parar nuestro país, pero vamos a tener que vivir con el virus, velando para que no se propague más rápido y para que no afecte a las personas más mayores que son, lo sabemos, las más frágiles”.

Para abundar en la necesidad de normas comunes para toda la UE, Merkel argumentó que no tendría sentido que, por ejemplo, “los estudiantes en Alemania se vieran privados de festejar su graduación, pero pudieran ir a hacerlo a otros países”. Mientras la temida segunda oleada parece asomar en rebrotes en toda Europa, Emmanuel Macron apeló a “evitar los errores del pasado” y preconizó aplicar de forma generalizada la estrategia de tests, rastreo de contactos de los casos positivos y su aislamiento. Merkel y Macron recalcaron que lo principal ahora es evitar tener que recurrir de nuevo a medidas restrictivas duras como las adoptadas en casi todos los países europeos en el pico inicial del virus en los meses de marzo y abril, medidas que dañan la economía.

En otro orden de cosas, el presidente francés y la canciller alemana dijeron en la rueda de prensa que sus respectivos países están dispuestos a ofrecer asistencia médica y asilo al líder opositor ruso Alexéi Navalni, presuntamente envenenado, si este lo solicita. “Evidentemente estamos preocupados y tristes por su situación. Estamos obviamente preparados para dar toda la ayuda necesaria a Navalni y a sus allegados, a nivel sanitario y en materia de asilo y protección”, dijo Emmanuel Macron.

“Espero que se recupere pronto, y si lo pide, le proporcionaremos asistencia médica, incluidos hospitales alemanes, pero la petición tiene que venir de allí”, añadió Angela Merkel. “Es particularmente importante que las circunstancias sean aclaradas deprisa; insistimos en esto porque lo que hemos oído hasta ahora es muy poco favorable”, dijo Merkel. La agencia Afp aseguró que la fundación alemana Cinema For Peace tenía listo un avión medicalizado para despegar anoche de Berlín hacia Rusia para recoger a Navalni y traerlo a Alemania. Anoche faltaba solo el acuerdo definitivo entre las varias autoridades implicadas.

En el fuerte de Brégançon, Angela Merkel fue recibida a su llegada por Macron y su esposa, Brigitte, y todos intercambiaron reverencias en lugar de apretones de manos. “El mejor lugar del mundo”, dijo Merkel a sus anfitriones en inglés para alabar la fortificación. Luego todos se pusieron las mascarillas y ambos mandatarios entraron para las conversaciones. La última vez que un canciller alemán visitó Brégançon fue en 1985, cuando acudió Helmut Kohl invitado por François Mitterrand.

Fuente: La Vanguardia






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