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FMI: La pandemia de COVID-19 y los confinamientos asociados han generado medidas fiscales sin precedentes por un valor de USD 11,7 billones

FMI: La pandemia de COVID-19 y los confinamientos asociados han generado medidas fiscales sin precedentes por un valor de USD 11,7 billones
octubre 14, 2020

El Fondo Monetario Internacional publicó que la  pandemia de COVID-19 y los confinamientos asociados han generado medidas fiscales sin precedentes por un valor de USD 11,7 billones, o cerca del 12% del PIB mundial al 11 de septiembre de 2020.

La mitad de las medidas fiscales consistieron en gasto adicional o ingresos no percibidos, incluidos recortes temporales de impuestos; la otra mitad correspondió a asistencia de liquidez, incluidos préstamos, garantías e inyecciones de capital desde el sector público.

Esta respuesta contundente de los gobiernos ha salvado vidas, apoyado a personas y empresas vulnerables y mitigado los efectos sobre la actividad económica. Sin embargo, las consecuencias de la crisis en las finanzas públicas, sumadas a la pérdida de ingresos por la contracción de la producción, han sido enormes. En 2020, se prevé que los déficits públicos suban, en promedio, un 9% del PIB y, según proyecciones, la deuda pública se aproximaría al 100% del PIB, un máximo sin precedentes. Conforme a los supuestos de base de una recuperación saludable de la actividad económica y tasas de interés bajas y estables, se espera que el coeficiente de deuda pública mundial se estabilice en 2021, en promedio, salvo en China y Estados Unidos. Sin embargo, queda mucho por hacer para resolver el aumento de la pobreza, el desempleo y la desigualdad e impulsar la recuperación económica.

Con espacio fiscal limitado, los países deben evaluar los beneficios, los costos y los riesgos de las medidas de asistencia. La información inicial sugiere que las políticas públicas que contuvieron rápidamente la propagación de la enfermedad también permitieron una reapertura más temprana y segura, el restablecimiento de la confianza y la recuperación económica, reduciendo así los costos sociales y fiscales totales. Las transferencias monetarias focalizadas fueron fundamentales para las personas pobres, quienes las destinaron a artículos de primera necesidad. Del mismo modo, las prestaciones de desempleo apuntalaron el consumo necesario para que las personas no perdieran sus empleos. Muchas políticas que dieron apoyo esencial a corto plazo conllevan consecuencias a largo plazo.

Cuando la pandemia esté controlada mediante vacunas o tratamientos efectivos, los gobiernos tendrán que promover la recuperación y, al mismo tiempo, resolver los legados de la crisis, entre los que se incluyen los altos niveles de endeudamiento público y privado, la alta tasa de desempleo y el aumento de la desigualdad y de la pobreza. El margen o el ritmo adecuado de ajuste fiscal es propio de cada país y depende especialmente de la profundidad de la recesión, de cuántas personas estén desempleadas y de la facilidad para acceder al financiamiento. Los países con espacio fiscal y grandes daños causados por la crisis deben disponer medidas temporales de estímulo, que incluyan inversión pública.

Para reducir la pobreza, será fundamental adoptar medidas de asistencia —que incluyan empleos de buena calidad— a los hogares de bajo ingreso. Los países con espacio fiscal limitado y menos acceso al financiamiento deben proteger la inversión pública y las transferencias a hogares de ingreso más bajo, y al mismo tiempo aumentar los impuestos progresivos y asegurar que se grave adecuadamente a las empresas más rentables, en busca de un ajuste equitativo y favorable al crecimiento.

Fuente: FMI

 






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