Respuesta al Dr. Víctor Álvarez sobre su artículo “Dolarización erradica emisión de dinero inflacionario”

Luis Rafael Camero

Luis Rafael Camero.- En respuesta al Dr. Víctor Álvarez, sobre la dolarización en Venezuela, dejo estas consideraciones:

En contra del argumento de la competitividad que otorga la subvaluación de la moneda local al sector exportador, se aduce que solo favorece a las economías con un sector exportador diversificado, siendo impropio para económicas monoproductoras como la venezolana, también hace mención a la larga experiencia de los malos usos de la política cambiaria por parte de los gobiernos nacionales.

En todo esto tiene razón en partes el Dr. Álvarez; recordemos en primer lugar un viejo adagio: “que alguna cosa haya pasado antes no significa que tiene que volver a pasar” esto es válido sobre todo en ciencias como la económica, que dependen del quehacer y voluntad del hombre; ser de voluble pensamiento y maneras de decir y hacer.

La competitividad otorgada por una moneda subvaluada permitió al Japón de posguerra levantar un insípido sector industrial hasta convertirse al cabo de no pocos años en una de las principales economías del mundo. Recordemos además que a finales del siglo XIX y principios del XX Japón era una sociedad hermética, con una organización semi feudal y agraria de autarquía, fueron las potencias occidentales quienes utilizando la política de las cañoneras obligaron a los viejos samuráis y emperadores divinos abrir a regañadientes sus mercados para recibir los productos de las industrias británicas y americanas. La economía del espacio me lleva a no mencionar mas ejemplos históricos, siendo este suficiente a los fines ilustrativos pretendidos.

Por otra parte, desde la explotación del Barroso II en 1922 hasta la llegada del intergaláctico, durante más de 70 años, Venezuela nunca fue escenario de una hiperinflación. Pues sucedía lo que mi muy estimado profesor Wilfredo Camacaro nos decía: “un país petrolero nunca tiene hiperinflación”, pues la ventaja de contar con un producto de constante demanda en los mercados, le permite mantener un flujo relativamente constante de divisas, pudiendo adquirir productos a mejores precios en los mercados externos para reducir la presión alcista del mercado local. Y es esto cierto, pues los hidrocarburos son, a despecho de algunos, un combustible que hasta el presente no cuenta con un sustituto económicamente rentable, así durante no pocos años el petróleo seguirá demandándose en menor o mayor medida.

Lo antes expuesto no parece tener vigencia al día de hoy, pero ¿es Venezuela hoy día un país petrolero? La respuesta es NO, con una producción algo menor a 300 mil barriles por día, unas instalaciones de refinación a duras penas operativas (si lo estuvieran), nuestro país dejo de tener en el sector petrolero su industria referencial. Solo tenemos en el haber la experiencia que se ha acumulado en los centros de conocimiento que aún existen en el país.

Recordemos que durante la década de los 90, se intentó llevar la economía venezolana del rentismo petrolero a una de mercado, en ese entonces y en el peor de los momentos como fue el ajuste de los precios represados durante años, la inflación solo alcanzo al 100%, descendiendo luego de manera significativa a hasta 36%. Siendo aquel intento infructuoso en parte por la enorme resistencia de muchos intereses enquistados en el rentismo estatal petrolero apoyados en un grupo de “notables” lograron dar al traste con ese importante intento. No sin que antes la política liberalista iniciada propiciara el incremento de la producción de no pocos rubros locales que llegaron a ser incluso de exportación, época por cierto en que la que empresas como Polar se establecieron fuera de nuestras fronteras.

De esta manera a través de la dolarización, Panamá y Ecuador, para mencionar los países dolarizados de nuestro continente, se condenan a sí mismos a tener economías importadoras, sin una industria que favorezca el crecimiento de una burguesía basada en el valor del trabajo productivo. Si acaso podrían desarrollar un sector financiero, que a decir de la ya conocida experiencia de los “Panamá Paper” y las noticias que nos llegan de la lejana Andorra, bien podríamos salvárnosla.

Le alcanzó a la Europa Oriental 70 años de martirios marxistas para comprender lo malicioso del rentismo estatal. Podrían ser estos veinte años de socialismo desolador la enzima que catalice el cambio de paradigmas del venezolano.

Por otro lado, ha tenido alguien el preguntarse, si la economía venezolana está bloqueada por Estados Unidos, país emisor del dólar, ¿Cómo es que su moneda puede entrar y circular libremente por el país? ¿Cuáles son los orígenes de esos dólares, son legales? Me temo que la respuesta hasta a Darth Vader asustaría. No son pocas las acusaciones que en tal sentido se conocen en la prensa internacional, ¿No sería la dolarización la patente de corso para estas sociedades Darthvaderdianas?

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