Las tres palabras más importantes al invertir: Margen de seguridad

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José Miguel Farías.- La profunda crisis que atravesaron las principales bolsas a inicios de 2020 a raíz del abrupto brote del COVID-19, puso a prueba el carácter y el estómago de muchos inversionistas. Después de más de una década de grandes satisfacciones para la mayoría de los participantes del mercado, ver los principales índices de referencia caer arrebatadamente propició una fuga generalizada de la mayoría de los agentes que hacen vida en los corros bursátiles.

Y, dado el enorme desconocimiento que rodea lo que ha sido el accionar (y sus posibles desenlaces) por parte de los Bancos Centrales para poder sostener a las economías luego del choque que ocasionó la pandemia, muchos inversionistas consideran que el entorno actual es muy volátil para tomar una decisión de inversión con una visión sostenida a largo plazo.  Pero, en estos momentos, la secuencia de eventos vivida (desde la caída del mercado y su posterior recuperación) proporciona un telón de fondo instructivo que puede ayudar a madurar la forma de ver los mercados financieros desde un pensamiento de segundo nivel.

La importancia del control psicológico durante las caídas de los Mercados

Si algo enseñan grandes leyendas de la inversión, como Benjamin Graham, Warren Buffett o Seth Klarman a través de su literatura o experiencia, es que los períodos de esquizofrenia en los mercados pueden generar grandes oportunidades para comprar compañías financieramente estables a precios por debajo de su valor intrínseco. La idea, es conseguir empresas que cuenten con una ventaja competitiva duradera, y poder comprarlas por debajo de lo que realmente valen. Este enfoque, permite acrecentar lo que se conoce como «margen de seguridad»: la diferencia entre la cotización actual de una acción y su valor intrínseco.

Seth Klarman, particularmente, destaca en su libro “Margin of Safety” que en situaciones de pánico el riesgo no desaparece completamente, pero que esta situación permite a un inversionista enfocado en el valor intrínseco y con una mentalidad “contrarian” equilibrar el riesgo calculado con el margen de seguridad que ahora proporcionan los precios de las acciones en medio de dificultades temporales. Klarman recuerda, como señaló Benjamin Graham en 1934, que los inversionistas inteligentes «miran al mercado no como una guía para saber qué hacer, sino como un creador de oportunidades».

Por su parte, la exuberancia excesiva resulta en precios erróneos que pueden ser explotados por quienes son capaces de mantener una disciplina sobre sus emociones. Al igual que Graham, Klarman considera que la naturaleza humana abarca los extremos de la emoción: de la avaricia al miedo. Para la mayoría de las personas es difícil actuar en oposición a sus emociones. Los inversionistas tienden a proyectar tendencias de corto plazo —tanto favorables como adversas— indefinidamente hacia el futuro, lo que también es un grave error.

El factor clave en la Gerencia de Inversiones

La mayoría de los grandes gestores en la industria de la inversión han destacado que entender, reconocer y controlar el riesgo es el factor más importante al invertir. Por un lado, no hay «certeza» de que asumir un mayor riesgo resulte realmente en el logro de un mayor rendimiento. Los mejores inversionistas no apuntan al rendimiento. Se centran primero en el riesgo, y solo entonces deciden si el rendimiento proyectado justifica la adopción de cada riesgo en particular. Por otro lado, cuando la «manada» se centra exclusivamente en el rendimiento, con frecuencia los precios suben y los rendimientos bajan, y ocurren momentos de sobrevaloración que terminan por golpear a todos los participantes. A pesar de que la inversión puede considerarse un juego de «suma cero», el enemigo del inversionista suele ser el mismo en la mayoría de los casos.

Si algo está claro es que los mercados no son siempre eficientes. Tienden a la eficiencia, y en algunos momentos es posible que algunos activos estén perfectamente valorados, pero siempre habrá oportunidades para el inversionista metódico, capaz de reconocer los desajustes del mercado.

Los mercados son ineficientes debido a la naturaleza humana, innata, arraigada y permanente. Los inversionistas no eligen conscientemente invertir de acuerdo con sus emociones, simplemente no pueden evitarlo. Esta actitud se exacerba durante los ciclos del mercado, en los cuales se ponen en evidencia los extremos de comportamiento, independientemente de la experiencia o la educación del inversionista.

La importancia inextinguible del margen de seguridad cuando se invierte

Las enseñanzas recientes permiten estar al tanto de las reacciones impulsivas del público durante los vaivenes del mercado, para aprovecharlas cuando se repitan. Durante los períodos de crisis y euforia es previsible que muchos inversionistas actúen de la misma manera.

Siempre es aconsejable, por no decir imprescindible, buscar empresas que tengan un margen de seguridad aceptable. Es una cuestión de sentido común que debe tener siempre presente el inversionista inteligente. Igualmente, es importante tener en cuenta que un alto margen de seguridad no impide perder dinero. Por ello, una medida adicional para disminuir el riesgo es invertir en empresas con ventajas competitivas duraderas y negocios estables. Esta combinación aumenta las probabilidades de que su cartera esté preparada para cuando las cosas vengan mal. Y, si nada sale mal, seguro que los ganadores sabrán cuidar de sí mismos.

@Jmfariasu

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