Win-win

por Noel Álvarez Camargo
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Noel Álvarez.- Tal como anuncié en mi anterior artículo, hoy concluyo los comentarios sobre el Breviario de campaña electoral, pequeño manual que tuvo su origen en una carta que le dirigió Quinto Tulio Cicerón a su hermano mayor, Marco Tulio, quien en el año 64 a.C presentaba su candidatura al Consulado Romano.  Entre las tantas recomendaciones que aparecen en el texto, solo voy a mencionar algunas, tomadas aleatoriamente.

Quinto Tulio le señalaba a su hermano que debía tener especial cuidado con las apariencias, las cuales, según él, siempre debían estar por encima de lo real, ya que, la fugacidad de una campaña electoral obliga al candidato a cuidar milimétricamente sus apariciones en público y, en especial, a mimar su oratoria: “Por mucha fuerza que tengan por sí mismas las cualidades naturales del hombre, en un asunto de tan pocos meses, las apariencias pueden incluso superar esas cualidades.  Tendrás que presentarte siempre tan bien preparado para hablar como si en cada una de las causas se fuera a someter a juicio todo tu talento”, señalaba Quinto Tulio.

“De igual manera, querido hermano, debes cuidar del núcleo interno y de tus amigos”. Quinto explicó así a su hermano mayor el “win-win”, “ganar-ganar” que supone la relación entre un candidato y sus colaboradores más cercanos. Es una estrategia de marketing muy recomendable y beneficiosa a todos los efectos y un ideal a buscar, aunque no en todos los casos es posible.  Quinto Tulio dijo a su hermano: “Procura que aquellos que te deben algo se den cuenta de que no van a tener más oportunidad que ésta para demostrarte su agradecimiento. Cuentas con muchas personas, haz que conozcan la importancia que les das. Cuando eres candidato, la palabra ‘amigo’ tiene un significado mucho más amplio que en tu vida corriente.  Sin embargo, cuanto más íntimo es un amigo, cuesta mucho más esfuerzo conseguir que te aprecie y que desee que alcances el mayor prestigio posible”. 

Parece que ya Quinto avizoraba la presencia de algunos personajes, muy comunes en nuestros tiempos, en razón de ello, le advirtió a su hermano: “Cuidado con los apoyos inesperados, ‘serpientes y opositores aliados al Emperador’. Ellos son expertos en dividir y cobrar con la cara de Julio César (hoy sería con verdes). “El agradecimiento puede venir de aquellos que te deben algo y también de aquellos a los que les pueda interesar debértelo”, y concretó – “los apoyos siempre se dan por tres razones: Beneficios, expectativas o simpatía sincera”, aunque ésta última es la menos frecuente. En política no hay duros, todos se doblan cuando ven la cara del Emperador. Por lo tanto, Marco Tulio, no hay individuo imposible de convencer”.

Quinto recomendó a su hermano no dar a ningún votante por perdido. Para conseguir la aceptación de los más contrarios, le aconsejó colocarse cerca del poder: “No existe nadie de quien no puedas lograr apoyo. Si te ganas la amistad de los hombres más importantes, podrás contar fácilmente con la del resto. En especial hermano, no olvides los indecisos. Una vez que convences a un indeciso, pensaba Quinto, éste peleará mucho más por tu causa que cualquier otro. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te apoyarán mucho”. También Quinto le aconsejaba a su hermano, la especial importancia que cobra la gente joven en una campaña electoral: “Alimenta la esperanza de los más jóvenes. Su edad los empuja fácilmente a la amistad. Es extraordinariamente grande y digno de admiración el celo que ponen estos muchachos a la hora de buscar votos, de salir al encuentro de las gentes, de propagar las noticias y de acompañar al candidato”.

“Es necesario Marco Tulio que te hagas acompañar de la multitud y el séquito. De la afluencia del séquito se podrán deducir los medios y apoyos con los que vas a contar. Considero muy necesario y conveniente que vayas siempre rodeado de una gran multitud”. En un mundo lleno de “engaños, traiciones y perfidia – decía Quinto – existen tres clases de enemigos: “Los que se han visto perjudicados por ti, los que sin motivo alguno no te aprecian y los amigos de tus competidores”.

¿Cómo convencer a un enemigo político? Dado que Quinto no daba a nadie por perdido para apoyar una causa, explicó a Marco cómo convencer incluso a aquellos que le despreciaban o se habían enemistado con él: “Justifícate ante los que has perjudicado y hazles ver que, si te brindan su amistad, podrás ayudarles en el futuro. Ante los que, sin motivo alguno, no te aprecian, dedícate a alejar de ellos ese sentimiento hostil haciéndoles algún favor. Da afecto a los amigos de tus competidores. Incluso si fuera necesario, para ganártelos, da afecto a los propios competidores”. 

Destacaba el autor del breviario, la importancia de lograr el fervor del pueblo.  “El pueblo desea que el candidato lo conozca por su nombre, lo halague, mantenga un trato asiduo con él, sea generoso, suscite la opinión popular y ofrezca una buena imagen en su actividad pública. Haz que salten a la vista tus esfuerzos por conocer a los ciudadanos. Es necesario simular aquellas cualidades que no posees. Procura ser accesible día y noche. Abre las puertas de tu casa y también las de tu alma”.

El político y militar consideraba la adulación algo negativo en la vida corriente, pero que, dentro de una campaña electoral cobraba una gran relevancia. En plena carrera electoral, apostaba por dominar este arte y transformarlo en votos: “Aunque en la vida corriente constituya un defecto vergonzoso, se hace imprescindible en una candidatura. La adulación es reprobable cuando los halagos corrompen a un hombre, pero cuando lo hacen más amistoso, entonces no tiene por qué ser tan censurada”, pensaba Quinto

Más de dos mil años después, las recomendaciones de Quinto Tulio siguen dotadas de una rabiosa actualidad. A pesar de que en aquel tiempo no existían las redes sociales, los teléfonos inteligentes; la prensa escrita, la televisión y la radio, no tenían la importancia que ahora registran; no se conocían o eran diferentes los chantajes económicos, sociales y políticos, de uso cotidiano en la Venezuela revolucionaria y los organismos electorales, parecían gozar de respeto, lo que se puede deducir de este texto es que el autor  ausculta las más recónditas emociones que se anidan en la mente del ser humano.

@alvareznv

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